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Lo bonito del fútbol... desde un corazón antifutbolero

A finales del 2010 me puse a pensar en cuál fue el momento que más disfruté de ese año. Y, curiosamente, me di con la sorpresa que se reducía a las casi tres horas de un partido de fútbol. Ese era el mejor momento de alguien que se confiesa totalmente antifutbolero. ¿Por qué? Aquí algo que escribí aquel fin de año y que hoy, al arrancar un nuevo mundial, vuelvo a compartir. ¡Feliz mundial!

Publicado: 2014-06-11

Alguna vez filosofé (lo más probable es que bajo efectos de algún alucinógeno) que uno entiende realmente lo que significa vivir cuando aprende a saborear el momento. ¿Por qué andamos muy apuraditos intentando construirnos el futuro, sacándonos en cara el pasado o desperdiciando el presente marcando las dos alternativas anteriores? El truco está, digo, en llegar a sentir lo que puede pasarte en un segundo y experimentar -desafiando al factor tiempo-, el punto más alto de las sensaciones del modo más lento posible . El viento que te roza la mejilla, el parpadeo tras un cruce de miradas, la saliva atravesando la garganta, el silencio entre palabras, la zapatilla pisando un chicle, el ruido de un plato haciéndose pedazos, el humo en tu cara de un micro por la Abancay, tu hombro con caca de algún pajarito sinvergüenza.  

Hay momentos y momentos, y solo atacándolos con todo lo que uno tiene para hacerles frente es como se hacen disfrutables más allá de lo bueno o malo que puedan parecernos. Porque si te pones a pensar, los calificamos luego de vivirlos, ¿por qué preocuparse entonces durante los mismos y cohibirse de aflorar todo lo que el cuerpo pide inconscientemente?

Más allá de lo personal, vamos a elegir uno a nivel general para cerrar bonito el año. De-tin-marin... ok. Pongámonos en situación. 2 de julio de 2010 y en Johannesburgo, Uruguay pretendía regalarnos uno de los cuatro primeros lugares de un mundial que ya estamos acostumbradísimos a ver de lejos alentando a alguna selección del vecindario sudamericano. Al frente, la versión corregida y aumentada de once Mario Baracus era respaldada por la población entera del continente anfitrión. No había modo de competir, el 90% del Soccer City apoyaba a los ghaneses a vuvuzelazos tan insoportables como el Waka Waka de Shakira

Miente aquel que diga que teniendo un televisor cerca no se asomó ni por purita curiosidad para ver qué alocaba tanto la tarde de aquel viernes. Todos vimos como en el primer tiempo los del oriente ("¿está jugando el Cristal o el Regatas?" preguntó mi mamá) dominaron un partido que creían ganado hasta que el rival se 'akinkonó' y les chantó el 1-0 a un pasito del vestuario. Todos vimos como Forlán, (el mejor del campeonato qué te pasa), dió el empate antes de asumir que lo íbamos perdiendo (sí, he dicho "íbamos". Miente también el que diga que no se sentía uruguasho) Todos vimos como cerraban los 90 minutos de partido con un empate imperdonable y como ajustaban el asterisco los 22 de la cancha tras cada intento fallido durante el tiempo suplementario. Todos lo vimos. Todos todísimos.

Final del segundo complementario y ninguno de los manganzones se animaba a abrir la cuenta. Los morenajes sacaron el barrunto y en los últimos segundos dispararon como locos a un arco que mi causa Muslerita se mareó por defender, obligando a Suárez y Fucile pararse en medio del mismo para impedir un triunfo que todo África estaba ansioso por gritar. Un disparo, dos disparos, tres disparos, y Suárez se tomó tan en serio su papel que evitó con una mano (más evidente que corrupción en gobierno aprista) que Ghana se llevara el partido sin necesidad de penales. Claro, mano hecha, mano vista, mano cobrada y penal pa' los amigos de Guajaja. Miente también el que niegue haber dicho "ya fue", sin contar con la astucia del destino y hacer que Gyan quede como el jeropa mas grande del universo. Por un pelito nos fuimos a penales. Todos lo vimos. Todos todísimos. Pero, ¿quién nos vio a nosotros? ¿Quién vio a los tres millones de uruguayos en toda su república y a tantos miles de sus paisanos por el mundo sufrir con el vaivén de la bolita? ¿Quién los vio saltar, gritar, maldecir y enumerar palabrotas como si se tratase de la tabla del 2? ¿Quién los vio disfrutar el momento?

En la chamba, estos compadres se alistaban ya para empezar a sufrir desde los doce pasos cuando llegó la mano, la expulsión y el error africano. Así volvía el alma celeste al cuerpo.

A ver, a ver, suave con la mercadería muchachos. Y ¿qué es eso de "negro puto"?, más respetito. Los penales fueron cosa aparte y pasarán a la historia de los minutos que han hecho contener la pichi a millones en el mundo. Abrió Forlán, gol, se reivindicó Gyan, Victorino puso el 2-1, Appiah lo empató, Scotti puso la ventaja en 3, Muslera detuvo a Mensah e hizo estallar Montevideo y alrededores hasta que Pereira falló y dejó sin efecto el regalito. Muslerita, como los grandes, repitió atajada ante Adiyiah y puso todo en manos del LOCO Abreu. Abreu le sacó la lengua al planeta entero y se atrevió a "picarla" (cosa que tardé horas en entender lo que significaba) poniéndole fin al que fue sin duda, no sé si el mejor, pero sí el partido más emocionante de todo el mundial.

Estos chocheritas, aparentemente lejos de su país y combinados con uno que otro del que los acoge, lo vivieron a roce de infarto. Vuvuzela incluida.

Lo de aquí, resulta genial. Tres generaciones (hasta cuatro) frente a una tele disfrutando algo que queda demostrado no tiene edad. (Ojo al borde del llanto sobre el final del viejito de la esquina inferior izquierda)

Última atajada de Muslera y gol de Abreu.

Y este es, para mí, el mejor de muchísimos colgados en la Web. El audio es la narración de un periodista para una radio argentina. Y teniendo en cuenta el hambre eterna que se tienen ambos países, resulta más que extraordinario. "Perdónenme argentinos"

¿Quién dijo que el fútbol no es un sentimiento? Yo jugándolo quedo en vergüenza y no soy un erudito en sus tecnicismos. Pero disfrutando momentos, no hay quien me gane.  

Si el fútbol hace cosas como estas, amén.


Escrito originalmente el 31 de diciembre de 2010


Escrito por

Ginno P. Melgar

Esperando un mundo regido por la igualdad con base en las diferencias. @ginnoceronte


Publicado en

El padre de Bambi

donde la historia trata por igual a todos los personajes del cuento