reconoce sus orígenes

El sueño de los Humala

Cuando un presidente de la República y una primera dama se vuelven locos por codearse con una 'reina'.

Publicado: 2014-03-07

Quizá y ese fue el sueño final de los Humala –o los Heredia, que a estás altura ya uno no sabe qué es lo correcto-. Quizá y aquel discurso revolucionario del 2006 y el inclusivo del 2011 apelando a la igualdad, fue solo una estrategia predecible y hoy está al fondo de ese baúl de los recuerdos en los que también archivaron la constitución del 79 y el Plan de Gobierno que tanto hizo temblar a la derecha del país. Quizá lo único que querían era ser portada de ¡HOLA! 

Un cambio de actitud que no debería sorprendernos si se evidenció con nuestra primerísima dama desde el primer julio en que se mudaron a Palacio, cuando mandó al mismo baúl el jean, el polito blanco y ese sentimiento antiprotocolar que se esforzaba por hacer notar en campaña. Cuando se vistió de diseñador y convirtió la sucursal de la Plaza de Armas en su Versalles de turno para ponerse en bandeja de cuanta sección ‘sociales’ quisiera disputársela.

Máxima Zorreguieta, hoy reina consorte de los Países Bajos –Holanda para los amigos-, estuvo de visita en el país en calidad de representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en el tema de la inclusión financiera para el desarrollo. Una visita que no tuvo carácter de ‘oficial’, según indicó el comunicado de la embajada holandesa en el Perú, pero que fue rebotada en los medios como tal para justificar las ganas de arrodillarse ante una corona. 

Pero, si la señora en cuestión no vino en representación de su país de adopción, ¿debió ser recibida por el presidente de la República? Zorreguieta cumplió una apretada agenda que incluyó reuniones con representantes del sistema financiero público y privado en busca de la inclusión de personas con menos recursos a dicha actividad, algo que ya le interesaba desde sus años de economista. Todo muy bonito, todo muy interesante, todo muy respetable, pero ¿por qué la recibe Humala? Porque es reina, pues. Eso suena bien.

Las monarquías son una forma de gobierno que en pleno siglo XXI resultan increíbles, pero que en la actualidad sobreviven en una decena de países europeos y otros tantos orientales en amparo de las tradiciones. Todo bien, aquí no se trata de cuestionar las estructuras gubernamentales de otros países siempre y cuando sus respectivas poblaciones estén de acuerdo con ellas. O al menos la mayoría. Ese es el caso de Holanda (o Inglaterra), donde, nos gusté o no, quieren (o aguantan) a su familias reales y les permiten ciertos tipos de privilegios para que sean la cara de la Nación al resto del mundo. Una apoyo que en otros casos, como el de España, hoy roza con la abolición y dan por hecho la instauración de una República donde cualquier ciudadano pueda asumir la jefatura de un Estado sin recurrir al derecho de sangre.

Pero volvamos al punto. Si Máxima no es la jefa de Estado de Holanda –es solo la consorte- ¿debe reunirse con el presidente? Y aquí podemos darnos una licencia y dar casi por hecho que no fue ella quien pidió la cita. ¿Alguien se la imagina interesada en hablar con un tipo como Ollanta? ¿Qué podría decirle Humala en materia de inclusión social y financiera que no podría decirle la ministra encargada de dichos temas? 

¿Por qué recibe a una reina –que, insistimos, no viene como tal- y no da ni los buenos días a los representantes de los partidos políticos y a los líderes de las comunidades afectadas por la actividad minera? ¿De esos sí se corre? ¿A esos no sabría qué decir? ¿Por qué a Gene Simmons, Mick Jagger y la Copa del mundo sí? 

Puede ser incómodo darse cuenta, pero los Humala-Heredia empiezan a adoptar esa pose tan alangarcianesca de jurarse miembros de la realeza a quienes todos quieren ver sonriendo en fino papel couché, y no estaría mal que les hiciéramos notar que ya van haciendo un poquito el ridículo. Sobre todo, si comparamos la forma en la que se emocionan por recibir a una reina, con la forma tan deportiva con que los argentinos (país de origen de Zorreguieta) se tomaron la noticia de que su compatriota se convertiría en soberana.

Bájense de su nube de fantasía, amiguitos.

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Escrito por

Ginno P. Melgar

Esperando un mundo regido por la igualdad con base en las diferencias. @ginnoceronte


Publicado en

El padre de Bambi

donde la historia trata por igual a todos los personajes del cuento